Vive en Cúcuta y necesita entrar en lista de espera para un trasplante, pidió ayuda a De la Espriella en un video. La entidad intervenida aseguró soluciones

La Constitución establece que los menores tienen derecho a la salud, la educación y la recreación. Lucas Francesco Murillo García, niño de siete años, pasó un año esperando que le garantizaran uno de esos derechos básicos: la salud. Horas después de que el presidente Abelardo De la Espriella llamara a la Nueva EPS para preguntar por su caso, la entidad finalmente atendió el caso.
El niño vive en Cúcuta. Padece una cardiopatía congénita y publicó un video en el que pidió ayuda al mandatario para avanzar en los exámenes y procedimientos. Franceso ha sido sometido a tres cirugías de corazón abierto, utiliza oxígeno permanentemente y requiere un cateterismo y exámenes en una clínica de cuarto nivel para avanzar en el proceso que podría llevarlo a una lista de trasplante de corazón.
La respuesta de De la Espriella fue inmediata. En la mañana de este sábado, 29 de agosto, se pronunció desde su cuenta de X y ordenó a la ministra de Salud, Ana María Vesga, asumir el caso. “He dado una instrucción inmediata a la ministra de Salud, Ana María Vesga: ponerse personalmente al frente del caso de Lucas Francesco Murillo García, el niño de 7 años de Cúcuta que necesita atención médica urgente”.
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También le pidió que : “ubique a su familia, revise de inmediato su situación con la Nueva EPS y garantice que reciba los exámenes, tratamientos y la atención especializada que requiera”. El presidente agregó: “No podemos permitir que un niño tenga que decir ‘yo no me quiero morir’ para que el sistema responda”.
Horas después de la intervención presidencial, Nueva EPS informó que había realizado las gestiones para garantizar la atención integral de Lucas. Con la aceptación de su familia, el niño será trasladado de Cúcuta a Bucaramanga para recibir tratamiento en la Fundación Cardiovascular de Colombia, institución de cuarto nivel que cuenta con los servicios y el equipo médico especializado que requiere su condición.
El Estado no debe hacer distinciones
El caso de Lucas plantea una situación que no debería depender de quién conoce la historia de un paciente, de que un caso llegue al gobierno o de que una familia tenga que hacer pública su situación para obtener una respuesta.

Lucas tiene siete años y nació con una cardiopatía que le ha exigido las cirugías. Por ese motivo, necesita avanzar en el proceso médico que podría llevarlo a una lista de trasplante. Su historia es también la de una familia que durante más de un año buscó una respuesta para que el tratamiento pudiera avanzar.
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Un sistema de salud enfermo
El sistema de salud llega al nuevo Gobierno después de varios años de crisis financiera, intervenciones a EPS, dificultades en la entrega de medicamentos, demoras en citas y procedimientos y una creciente presión sobre hospitales y clínicas. Nueva EPS es una de las entidades que concentra buena parte de esas dificultades y fue intervenida durante el Gobierno de Gustavo Petro.
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Ahora, el Gobierno de Abelardo de la Espriella ha planteado cambios para el sistema y una reorganización de Nueva EPS, con el propósito de enfrentar sus problemas financieros y mejorar la atención de sus afiliados. Al cierre de 2024, los estados de la entidad mostraban ingresos por $22,2 billones y costos de prestación de servicios por $26,4 billones; la entidad registró una pérdida de $4,8 billones, pasivos por $22,5 billones y un patrimonio negativo de $11,9 billones. Además, tenía más de 11,5 millones de afiliados.
El caso de Lucas aparece así como una de las primeras historias que muestran un reto básico de cualquier reforma: un niño no debe esperar un año, ni necesitar la intervención directa del presidente, para recibir la atención que la Constitución garantiza en su Artículo 44.



