
Nos dimos a la tarea de buscarlo para saber qué ha pasado con él en los últimos dos meses, luego de que publicara su inconformidad diciendo: «gracias FECODE por complicarme la vida», mientras denunciaba el bloqueo por parte de los docentes que se unieron a las aglomeraciones del paro, dejando a miles de niños bogotanos sin estudio y perjudicando a los trabajadores que se movilizaban por la avenida Caracas.
«Mil veces yo prefiero trabajar que bloquear, ¿por qué? Porque los bloqueos aumentan el desempleo, aumentan el desabastecimiento de alimentos, de productos de aseo, porque los bloqueos no permiten el transporte de mercancías», dijo Javier cuando le preguntamos si prefería trabajo o bloqueos y agregó que «con el trabajo podemos mover la economía, con los bloqueos se produce miseria y pobreza.»
Ante la amenaza bajo la que se encuentra Bogotá para el 20 de julio y la probabilidad de que se reactive el paro, ha sido claro en que continúa trabajando, vendiendo zapatos como fuente de sustento para su familia y prestando un servicio a quienes los compran. Además, demuestra con su valentía y ejemplo que la mayoría de los colombianos no busca un subsidio, sino oportunidades de realización personal y progreso económico, a partir del empleo.
