El Gobierno de Venezuela elevó a 709 el número de nuevas viviendas entregadas a familias afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio, mientras otras 1.815 casas han sido rehabilitadas dentro del proceso de reconstrucción que el país desarrolla a través del plan Venezuela Renace.
La presidenta Delcy Rodríguez entregó este lunes 181 nuevas viviendas en los urbanismos Ciudad Tiuna, en Caracas; Mirador de Caiza, en el estado Miranda; y Renacer, en Carabobo, destinadas a familias que perdieron sus hogares o cuyos inmuebles resultaron inhabitables como consecuencia de los sismos.
“Mantenemos una mínima meta de 4.000 nuevas viviendas de aquí a fin de año”, afirmó Rodríguez durante el acto, en el que aseguró que el objetivo es que todas las familias que todavía permanecen en campamentos temporales puedan acceder a una solución habitacional.
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“Todas las personas que están en campamento solidario irán con su familia a una nueva vivienda”, señaló.
La entrega se produce tres meses después del doble terremoto del 24 de junio y en un momento en el que Venezuela comienza a pasar de la respuesta inmediata a una fase de recuperación y reconstrucción de mayor alcance.
Según el último balance oficial, los equipos técnicos han realizado ya más de 63.000 inspecciones de viviendas e infraestructuras en los siete estados afectados, que sirven para determinar qué inmuebles pueden ser rehabilitados, cuáles requieren intervenciones estructurales y cuáles deben ser sustituidos.
El programa Venezuela Renace fue creado por el Ejecutivo después de los terremotos para concentrar los distintos instrumentos públicos destinados a la reconstrucción de viviendas e infraestructura, la recuperación de servicios y la atención de las familias damnificadas. El esquema integra las capacidades de programas estatales como Barrio Nuevo Barrio Tricolor, Venezuela Bella y Juntos Todo es Posible.
Un esquema de vivienda con subsidios de hasta el 80 %
Uno de los principales componentes del programa es el mecanismo financiero diseñado para las familias que perdieron su vivienda principal.
Para viviendas de hasta 70.000 dólares, el esquema contempla un subsidio directo no reembolsable equivalente al 80 % del valor del inmueble, mientras que el 20 % restante puede financiarse en función de la capacidad de pago de la familia. Los créditos tienen un plazo de hasta 25 años, un período de gracia de doce meses y una tasa de interés anual del 5 %.
Para viviendas con valores entre 70.001 y 100.000 dólares, el subsidio previsto es del 50 %, con posibilidad de financiar el porcentaje restante.
El paquete aprobado por el Gobierno tras los terremotos incluye además ayudas temporales para las familias damnificadas y exoneraciones de tasas relacionadas con operaciones inmobiliarias, junto con medidas destinadas a asegurar la disponibilidad de materiales para la reconstrucción.
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Una reconstrucción estimada en hasta 21.000 millones de dólares
La dimensión del desafío quedó definida este mes con la presentación de la Evaluación de Necesidades Post-Desastre (PDNA), realizada con participación de instituciones venezolanas y organismos internacionales.
El estudio estima en 14.831 millones de dólares los daños y pérdidas provocados por los terremotos y calcula en hasta 21.000 millones de dólares las necesidades de recuperación, incluyendo las inversiones necesarias para aumentar la resiliencia y reducir los riesgos frente a futuros desastres.
La evaluación fue liderada por el Gobierno venezolano y desarrollada dentro del mecanismo del Sistema de Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial, con participación y acompañamiento técnico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
Sus conclusiones servirán ahora como base para establecer prioridades de inversión y elaborar un Marco de Recuperación Resiliente para el país.
La cooperación con los organismos multilaterales comenzó pocas semanas después del desastre. El Gobierno y Naciones Unidas acordaron entonces avanzar desde la atención de emergencia hacia un modelo de recuperación que incluyera no solamente la reconstrucción física, sino también la reducción de vulnerabilidades ante futuros desastres.
El plan de recuperación contempla, entre otras áreas, la rehabilitación de viviendas, infraestructuras y servicios esenciales, la recuperación de los medios de vida, la gestión segura de los escombros, el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades y una planificación territorial orientada a reducir los riesgos.
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Reconstruir con nuevos criterios sísmicos
El Gobierno ha planteado además que la reconstrucción no consista únicamente en reponer las estructuras destruidas, sino en revisar los estándares con los que se construye en un país expuesto al riesgo sísmico.
Venezuela Renace incorporó para ello un sistema digitalizado de evaluación de inmuebles y una clasificación técnica de las estructuras según el nivel de daño. El Ejecutivo anunció también contactos con países con experiencia sísmica, entre ellos Japón, Chile y Perú, para incorporar conocimientos especializados al proceso de reconstrucción.
En paralelo, organismos internacionales mantienen programas de asistencia y recuperación en las comunidades afectadas. Naciones Unidas informó que, solo durante el primer mes posterior a los terremotos, 117.000 personas habían recibido asistencia de la ONU y de organizaciones humanitarias en coordinación con las autoridades venezolanas.
Rodríguez, que la semana pasada participó en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, vinculó también esta nueva fase de reconstrucción con la cooperación internacional recibida desde junio.
“Fui a las Naciones Unidas a darle las gracias a la comunidad internacional por el apoyo que nos brindaron”, afirmó.
Durante la entrega de viviendas, la presidenta tuvo además palabras de reconocimiento para Kino, el perro labrador de una brigada española que participó en las tareas de búsqueda y rescate tras los terremotos y que falleció posteriormente por agotamiento.
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