Las rémoras de la SAE

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Las empresas y bienes inmuebles que están bajo la administración de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) no han contado con una administración que muestre resultados que se traduzcan en ingresos para el Estado o por lo menos que dejen de ser un gasto, así lo confirmarían los estados financieros de varias empresas en cuestión. Las compañías lucrativas pertenecientes al crimen organizado que ahora están bajo el control del Estado colombiano, mediante la Sociedad de Activos Especiales (SAE), están dejadas a su suerte y en manos de depositarios inoperantes y negligentes.

Hay muchos casos. Solo por nombrar algunos, en Bogotá empleados de la Fundación CIDCA protestan frente a la Sociedad de Activos Especiales, porque les deben el salario de 18 meses y llevan tres años sin cotizarles a la seguridad social. Esto claramente es un mal manejo de los recursos de la entidad.

Se preguntarán quién está al frente de esto, y resulta ser la señora Camila Gutiérrez Barragán, quien vino a reemplazar a Jenny Sandoval en la vicepresidencia de sociedades, un puesto clave que estas dos han utilizado para causar un detrimento al Frisco y como consecuencia a los trabajadores y usuarios de esta sociedad que pertenecía a alias Chupeta.

Que los trabajadores se encadenaran frente al edificio de la SAE parece ser que a Camila Gutiérrez Barragán poco le ha importado, pues el silencio de su vicepresidente (Camila Gutiérrez) ha sido absoluto y tampoco se ha visto ninguna gestión por su parte para solventar este asunto. Mantiene al mismo depositario inoperante, soporta sospechosamente las investigaciones de la contraloría y como resultado más de mil personas llevan casi dos años sin recibir ingresos; estudiantes a los que no les sirve de nada estudiar en la fundación CIDCA y por supuesto un detrimento por malos manejos para el Estado colombiano que en últimas es el que pone el pecho por estas sociedades que se les quitaron al crimen y que rémoras como Camila Gutiérrez Barragan no han manejado correctamente.

Otro caso es el de Andrés Romero, gerente de sociedades activas de la SAE y la naviera Howard y CIA. Esta empresa arrastra una serie de deudas operativas, laborales y a terceros producto del mal manejo que le dieron a la misma su depositario Roberto Bermejo con el beneplácito de Andrés Romero. Bermejo entregó la naviera en quiebra un año después de haber sido nombrado en la misma pese a las advertencias que The Archipiélago Press hizo públicamente de los malos antecedentes que éste había tenido en el manejo de otra naviera, cuyos dos buques fueron abandonados y debieron ser hundidos como chatarra en el fondo del mar. Y pese a que estos malos manejos fueron denunciados pública y penalmente, hasta el momento las autoridades no han entregado resultados. Ni siquiera Andrés Romero se ha dignado a reemplazar el depositario provisional que ya lleva más de un año y que hace pocos días renunció.

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Por decencia la señora Gutiérrez y el señor Romero deberían renunciar, no cumplen a sus jefes políticos, no le cumplen a la entidad para la que “trabajan”, no le cumplen a Colombia y sí perjudican a miles de familias. Simplemente injusto.

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