La oscuridad de la historia criminal de Hernán Giraldo Serna, conocido como ‘El Patrón’ o ‘El Señor de la Sierra’, parecía haber tocado fondo con sus más de 20 años de delitos y aproximadamente 67 mil víctimas, incluyendo innumerables mujeres menores de edad que sufrieron abusos sexuales.
Pero una nueva revelación ha sacudido el país: la captura de María Dirmedy Valencia Serna, acusada de haber captado, custodiado y trasladado a una niña de apenas 11 años para que fuera abusada por el siniestro exparamilitar.
Turbia Colaboración
El arresto de Valencia Serna, efectuado en el municipio de Rionegro, Antioquia, ha dejado atónita a la opinión pública. La Fiscalía General anunció que la mujer es señalada de haber aprovechado la confianza que había establecido con la menor, quien solía frecuentar la tienda propiedad de Valencia Serna en la vereda Machete, en las inmediaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Aprovechando esta cercanía, la mujer habría encerrado a la niña en condiciones degradantes y la habría sometido a torturas antes de llevarla hasta donde Giraldo perpetraría los abusos.
Pero el horror no se detiene en estos acontecimientos
Giraldo, conocido por delitos relacionados con el narcotráfico, también es considerado como el mayor violador en la historia del conflicto armado colombiano.
La Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos ha vinculado formalmente a María Dirmedy Valencia Serna en calidad de indagatoria a varios delitos atroces: trata de personas, explotación sexual, secuestro simple, tortura y abuso contra la menor de 11 años.
En medio de la conmoción, la ciudadanía y expertos legales esperan que en los próximos días se resuelva la situación jurídica de la acusada.
Esta revelación ha abierto una nueva herida en la sociedad colombiana, planteando preguntas incómodas sobre la red de complicidades que pudo haber permitido que una niña inocente cayera en manos de un criminal tan sanguinario.
Mientras las autoridades luchan por esclarecer los detalles de este retorcido episodio, el país enfrenta una vez más la cruda realidad de los abusos y la necesidad imperante de abordar el maltrato infantil con la máxima seriedad y determinación.



