En un sorprendente giro de los acontecimientos, las Disidencias de las Farc, lideradas por Iván Mordisco, han anunciado que rompen definitivamente los acuerdos de paz con el Gobierno colombiano y se preparan para lanzar una peligrosa ofensiva en todo el territorio nacional.
Esta decisión se produce apenas semanas después de la instalación de la mesa de negociación en el marco de la “Paz total” promovida por el presidente Gustavo Petro.
El Estado Mayor Central de las Farc, a través de su cuenta de comunicación oficial, emitió un comunicado en el que declaraba la disolución del grupo de contingencia pactado con el Gobierno Nacional, cuya función era resolver las dificultades previas al cese al fuego. La razón principal esgrimida por las Disidencias es la “incapacidad para parar la guerra”, lo que sugiere un oscuro panorama para la estabilidad y la paz en Colombia.
Lo que agrava aún más esta situación es la amenaza explícita de las Disidencias de las Farc de llevar a cabo nuevas acciones terroristas en el país. Han manifestado que sus gestos de paz son insostenibles y que se ven obligados a retomar la violencia como medio de expresión de sus objetivos políticos.
Este desenlace se produce a raíz de tensiones previas, ya que la guerrilla había advertido que su “gesto de suspensión de acciones ofensivas” estaba en riesgo debido a operaciones militares en varias regiones del país y se reservaba “el derecho a la legítima defensa”.
Cabe recordar que las negociaciones entre el Gobierno y las Disidencias de las Farc habían comenzado con optimismo, con reuniones en Suárez, Cauca, donde se acordó la instalación de una mesa de diálogos para negociar la paz.
Posteriormente, se alcanzó un acuerdo para un cese al fuego que debía entrar en vigor el próximo 8 de octubre y durar 10 meses, pero la ruptura de estos acuerdos amenaza con sumir a Colombia en una nueva espiral de violencia y conflicto armado.


