Si un anuncio de papas fritas te hace buscar comida, es probable que una porción de pastel no sea suficiente: buscarás algo salado.
Por lo general, tenemos antojos específicos, que nos llevan a buscar algo dulce o salado. Getty Images
Las señales de nuestro entorno no solo nos hacen desear comida en general, sino que nos incitan a buscar determinadas “categorías” de alimentos, como salados, dulces o cremosos.
Las señales alimentarias son tan poderosas que pueden incitarnos a buscar un determinado alimento, incluso si no nos invade una necesidad particularmente fuerte de comerlo. El efecto es más intenso si el alimento está fácilmente disponible
Esto ayuda a explicar por qué podemos comernos una bolsa grande de patatas fritas que tenemos delante, aunque el placer disminuye a medida que comemos. A veces, usamos el hecho de terminar el paquete como señal para dejar de comer, en lugar de hacerlo por hambre o por deseo.
Para evitar los antojos es bueno tener a mano alimentos saludables. Getty Images
¿Hay algo que podamos hacer para resistir los antojos?
En gran medida, no tenemos control sobre las señales de nuestro entorno y los antojos que desencadenan. Pero hay algunas formas en las que puedes intentar controlar las situaciones en las que eliges alimentos.
- Reconoce tu antojo y piensa en una forma más saludable de satisfacerlo. Por ejemplo, si tienes antojo de papas fritas, ¿podrías comer nueces ligeramente saladas en su lugar? Si deseas algo dulce, puedes probar con fruta.
- Evita hacer compras cuando tengas hambre y haz una lista de antemano. Aprovechar al máximo las opciones de “comprar y retirar” o de entrega a domicilio del supermercado también puede ayudar a evitar los anuncios y las compras impulsivas.
- En casa, ten frutas y verduras fácilmente disponibles y fáciles de ver. También ten a mano otros alimentos ricos en nutrientes, ricos en fibra y no procesados, como nueces o yogur natural. Si puedes, elimina de tu entorno los alimentos con alto contenido de grasa, azúcar y sal.
- Asegúrate de que tus objetivos de alimentación sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un plazo determinado.
- Sé amable contigo mismo. No te castigues si comes algo que no cumple con tus objetivos de salud. Simplemente sigue intentándolo.
*Gabrielle Weidemann es profesora asociada de Ciencias Psicológicas de la Western Sydney University, en Australia. Justin Mahlberg es investigador de Psicología en la Universidad de Monah, en Australia.
