Asi fue como médicos, ingenieros y un panadero de Sabaneta ganaron el primer puesto en el mundial de bandas

Asi fue como médicos, ingenieros y un panadero de Sabaneta ganaron el primer puesto en el mundial de bandas

La Banda Sinfónica de Sabaneta ganó el mundial de bandas de viento en Países Bajos. Lograron el histórico premio con un puntaje de 97,11

Hace cuatro años, el director Hugo Riaño y los setenta integrantes de la Banda Sinfónica ‘Juan David Castaño Arango’ de Sabaneta se propusieron una meta que parecía desproporcionada: tocar en Kerkrade, Países Bajos. El escenario no era un teatro común, sino el World Music Contest, un certamen que se celebra cada cuatro años desde 1951 y que el propio Riaño define como el equivalente al mundial de fútbol para las agrupaciones de viento.

La diferencia principal con cualquier delegación tradicional radicaba en la composición del grupo. En la banda, la música no es el oficio que sostiene el día a día de la mayoría. Cerca del 70% de los integrantes son aficionados que dividen sus jornadas entre sus empleos y las partituras. En la agrupación, con edades que van desde los 20 hasta los 45 años, conviven ingenieros que calculan estructuras, médicos que atienden urgencias, arquitectos y un panadero que trabaja con harina antes de tocar el clarinete o el corno. Al terminar sus turnos laborales en Medellín, Sabaneta o municipios del área metropolitana, todos ellos se reunían tres veces por semana para ensayar bajo la dirección de Riaño, postergando el descanso por el rigor de la sincronía.

La travesía para llegar a Europa comenzó mucho antes de abordar el avión. Al certamen de Kerkrade no se ingresa por inscripción directa. El comité organizador evalúa exhaustivamente el nivel artístico y la trayectoria de las agrupaciones de todo el planeta antes de emitir una invitación formal. Para conseguir ese boleto, la banda de Sabaneta dedicó años a registrar grabaciones, estrenar obras y competir en concursos nacionales para demostrar que su nivel era competitivo. Cuando finalmente recibieron la invitación oficial, se activó la logística. El traslado de setenta músicos requirió de un respaldo institucional que se materializó cuando la Alcaldía de Sabaneta asignó 670 millones de pesos colombianos para cubrir los costos de alojamiento, alimentación, transporte interno y el alquiler de espacios de ensayo e instrumentos pesados en el viejo continente.

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Una vez en los Países Bajos, el reto artístico cobró forma en la elección del repertorio. En lugar de replicar las fórmulas y sonoridades típicamente europeas, Riaño y la banda tomaron una decisión estratégica: competir con música que representara su propia identidad y su procedencia. Interpretaron la obra de libre elección El jardín de las orquídeas, un bambuco escrito especialmente para ellos por un compositor caldense a partir de motivos de Soy antioqueño, del compositor Héctor Ochoa. Complementaron el programa con la pieza Windscapes y la obra obligatoria impuesta por la organización para evaluar técnicamente a todos los competidores en igualdad de condiciones.

El 1 de agosto de 2026 llegó el momento definitivo frente al jurado internacional, compuesto por siete expertos de distintas nacionalidades. El resultado de la presentación rozó la perfección técnica y expresiva. La banda obtuvo 97 puntos en la ejecución de la obra obligatoria y 97,22 puntos en su programa libre. La calificación promedio final fue de 97,11 puntos sobre un máximo de 100.

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Cuando el veredicto oficial se publicó, la Banda Sinfónica de Sabaneta se ubicó en el primer lugar de la Segunda División de Windband, superando a la Banda de Música de Zamora, de España, que obtuvo la segunda plaza con 95,33 puntos, y a la banda de Cota, que cerró el podio con 93,19. Para Riaño y sus músicos, el triunfo significó la consagración de un proceso de 33 años de historia formativa en el municipio y, sobre todo, la prueba de que un grupo de ingenieros, panaderos y médicos ensayando tres noches a la semana puede alcanzar el nivel de las mejores agrupaciones del mundo.

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