Estos son los municipios de Colombia que fueron sede del gobierno nacional

Estos son los municipios de Colombia que fueron sede del gobierno nacional

Breve viaje por las ciudades que asumieron la capital de la República cuando las condiciones políticas obligaron a romper protocolos

Texto escrito por: Rodrigo López Oviedo

El rechazo de que ha sido objeto la ruptura de los protocolos en la pasada posesión presidencial, en especial el de haberse realizado esta por fuera de Bogotá, da para que hagamos algunas remembranzas de otros municipios que hoy ostentan el honor de también haber sido capitales de nuestro país; eso sí, pasando por alto las invocaciones a Cristo Rey y la presencia de la imagen de la Virgen de Fátima en este acto, a los cuales el nuevo primer mandatario pareciera querer hacerlos ver como cómplices de sus andanzas.

Tomando un orden cronológico, y dejando en claro que no se mencionan todos los municipios que han sido capitales, como Bogotá lo es, de tal honor han disfrutado:

  • Tunja: Capital de las Provincias Unidas de la Nueva Granada entre 1811 y 1814.
  • Villa de Leyva: Sede del gobierno general de las Provincias Unidas en 1812.
  • Pore (Casanare): Declarada capital provisional de la Nueva Granada en 1818 por Francisco de Paula Santander.
  • Cúcuta: Sede del Congreso de 1821, antes de que la sede de gobierno se trasladara a Bogotá de manera definitiva.

También al Tolima le ha correspondido ostentar dicho honor:

  • Ibagué ofició como capital de la República en dos periodos claves: por primera vez en 1811 al albergar el Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Después, en 1854, cuando, tras el golpe de Estado de José María Melo, este delegó el Poder Ejecutivo en el vicepresidente José de Obaldía.
  • Purificación: En 1831, el general Domingo Caicedo trasladó el gobierno civil a esta localidad para dirigir el restablecimiento del orden constitucional, roto con motivo de la dictadura de Rafael Urdaneta.
  • Honda adquirió la condición de capital de la Nueva Granada en 1841 cuando los desórdenes de la época obligaron al presidente provisional, Domingo Caicedo y Sans de Santamaría, a evacuar Bogotá y despachar desde este importante puerto fluvial.

Los anteriores son solo algunos ejemplos de cómo tales protocolos no han sido considerados de obligatorio cumplimiento por algunos mandatarios cuando las condiciones políticas no se les han mostrado propicias. Son protocolos que, curiosamente, hoy son rotos por el presidente más conservador de los últimos tiempos, de quien lo mínimo que podría esperarse es que los respete a ultranza, sobre todo si representan para él la esencia misma de la institucionalidad.

Pero es también un llamado a la injustificada tendencia a criticar todo lo que provenga de un mandatario con el que no se tienen afinidades. A cambio de esto, lo recomendable es adelantar siempre una oposición crítica, lo cual implica respaldar todas las iniciativas que beneficien a los más humildes, sin importar quien las proponga.

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