La empresa creada por una cirujana bogotana para acompañar a los abuelos a sus citas médicas

La empresa creada por una cirujana bogotana para acompañar a los abuelos a sus citas médicas

Kualia, fundada por la dra. Martha Caro, es la solución para que los adultos mayores sean asistidos por personas capacitadas cuando sus hijos y familiares no pueden

En un país donde la flexibilidad laboral sigue siendo un privilegio de pocos, enfermarse o envejecer sin un acompañante a la mano se convirtió en un riesgo cotidiano. Mientras los hijos intentan mantener sus empleos, sus padres enfrentan solos el laberinto de trámites ante las EPS, prepagadas y pólizas de salud.

La encrucijada ha abierto paso a soluciones de impacto social como Kualia, una iniciativa enfocada en conectar a adultos mayores con acompañantes de salud que asumen el papeleo, las esperas y los traslados de regreso a casa.

Es el caso de Andrea: la pantalla de su celular se enciende sobre la mesa de madera. Vibra dos veces, corto y se apaga. Andrea lo mira de reojo mientras su jefe explica las metas del trimestre. Sabe de quién es el mensaje. Es su madre, que está en el otro extremo de Bogotá, sentada en una sala de espera, tratando de entender qué papel falta para que autoricen el examen del corazón.

Siente una punzada en el estómago. Tiene 35 años, un trabajo que la ocupa diez horas diarias y la sensación de que está fallando en lo importante: cuidar a quienes la cuidaron.

La escena no es extraordinaria. Se repite todos los días en oficinas y fábricas. Es el drama de una generación de adultos de treinta años en adelante que trabaja para construir un futuro, mientras ve cómo sus padres y seres queridos envejecen y necesitan un apoyo que el tiempo y la distancia no les permiten brindarles.

Vivir en una ciudad de alrededor de 10 millones de habitantes implica que las distancias se miden en horas. Además, los trámites de salud parecen diseñados para desesperar a cualquiera. Conseguir una cita médica es apenas el primer paso de un laberinto que incluye autorizaciones, firmas, filas y desplazamientos complejos.

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Para los más de tres millones de colombianos que han emigrado al exterior, dicha angustia se multiplica. A los miles de kilómetros de separación y, muchas veces, las diferencias horarias, se suma la impotencia de no poder tomar un vuelo de emergencia para acompañar a sus padres a un examen médico o ayudarles con una autorización vital. En dicha diáspora, delegar el cuidado de sus padres en Colombia ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad urgente.

Para una persona mayor, el proceso no es solo difícil, sino intimidante. El sistema de salud actual asume que todos tienen un acompañante disponible a mitad de semana a las 10.00 a.m. Sin embargo, la realidad es opuesta. Las familias son más pequeñas, muchos parientes viven en otras ciudades o en el exterior y, además, la flexibilidad laboral es un lujo que pocos tienen. La opción común suele ser dejar que los pacientes vayan solos, con la angustia de que se pierdan, se confundan con las indicaciones médicas o no puedan salir de la clínica tras un procedimiento que requiere sedación.

Cuidar no es solo un asunto clínico de diagnósticos y medicamentos. También es estar presente en los momentos cotidianos, en las esperas largas, en los trayectos de regreso a casa, en los trámites y autorizaciones. La salud no tendría que ser un camino solitario para el paciente ni para su familia.

Frente a esta realidad, la gente ha empezado a buscar soluciones más humanas. No se trata de crear herramientas tecnológicas que distancien a las personas, sino de generar confianza. Precisamente, eso lo que propone Kualia, una plataforma diseñada para conectar a familias con gestores de bienestar capacitados que asumen la tarea de acompañar, guiar y proteger en el día a día de la salud.

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Andrea sintió alivio al encontrar la nueva opción. No buscaba un conductor que llevara a su madre de un punto a otro, sino alguien que entrara con ella a la clínica, escuchara las recomendaciones del médico, gestionara las autorizaciones y la trajera de regreso.

Un gestor de bienestar hace precisamente eso. Se encarga de los traslados de ida y vuelta brindando seguridad, asiste a las citas para tomar nota de las instrucciones y acompañar durante los exámenes, y realiza los trámites administrativos de medicamentos y papeleo que tanto enredan a los usuarios.

Además, el proceso es transparente. A través de una aplicación móvil con geolocalización en tiempo real y chat directo, los familiares pueden mantenerse informados sobre el estado del servicio durante el acompañamiento. No hay llamadas perdidas ni silencios llenos de preocupación. Es una forma de delegar el cuidado sin perder la conexión ni la tranquilidad.

Al final de la tarde, el teléfono de Andrea vuelve a vibrar. Esta vez no es un mensaje de angustia de su madre, sino una notificación de la aplicación que le avisa que la cita terminó, que los medicamentos ya fueron reclamados y que su madre ya está en la seguridad de su casa. Andrea respira hondo y se concentra en su trabajo. Sabe que acompañar también es una forma de amar, y que a veces, amar significa aceptar ayuda para no dejar solos a quienes más queremos en el momento en que más nos necesitan.

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