Entre 400 participantes del mundo, Bogotá se ganó el concurso de Diversidad Cultural de la Unesco, con el que recibió 100.000 dólares para realizar un mapeo sobre las industrias culturales y creativas con que contaba la capital en el 2016.
Si bien gracias a la articulación del Distrito y la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) se conoce cuánto le generan las artes visuales, audiovisuales y escénicas, los productos sonoros o la industria de libros, la capital estaba en deuda con el perfil de los emprendedores culturales, lo que resulta clave para enfocar la política pública que se está construyendo en torno a este campo.
Por eso, lo que se hizo con estos recursos fue un estudio de dos fases: la primera consistía en encuestar 1.374 empresarios, divididos en nueve grupos focales de los cinco sectores, según la industria a la que pertenecían. La segunda fue desarrollar el proceso de fortalecimiento empresarial adelantado por la Cámara de Comercio de Bogotá con 153 organizaciones seleccionadas y que asistieron a 50 jornadas. Allí, las empresas definieron su estrategia corporativa y su plan de producción.

