Las Fuerzas de Seguridad advierten del efecto llamada: «Sin concertinas, necesitamos más recursos»

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El Gobierno de Pedro Sánchez ha echado a andar dando un cambio de timón en la política de control de fronteras. Mientras en Europa los países y los partidos se pelean por la inmigración, y en un momento de récord de llegadas, el nuevo Ejecutivo apeló este jueves a los «derechos humanos» y a métodos «menos cruentos» para anunciar que suavizará el asilo y las vallas de Ceuta y Melilla.

En vísperas de la llegada de los 629 inmigrantes y refugiados rescatados por el Aquarius, el Gobierno anunció este jueves por boca de su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que tiene intención de retirar las concertinas de las vallas situadas en las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla con Marruecos.

Sus palabras fueron reforzadas por la vicepresidenta, Carmen Calvo, que se encontraba en Valencia coordinando la llegada de la flota: «El Gobierno de Españaha dado muestras más que claras, incluso en propuestas en el Congreso de los Diputados, de que nosotros entendemos que la seguridad en las fronteras no puede estar reñida con el respeto a los derechos humanos, incluida la situaciones de asilo y refugio».

Calvo dijo que sus propuestas migratorias (también han prometido devolver la sanidad gratuita a los sin papeles) tendrán reflejo en el Consejo de Ministros, mientras que Grande-Marlaska explicó en Onda Cero que va a pedir un «informe complementario» para que «realmente se puedan adoptar otras medidas» alternativas a las concertinas porque no se puede «llegar a esos niveles».

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