La tragicomedia del Coyote con el Correcaminos en el caso Mattos

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En los juzgados de Paloquemao ya se ha hecho popular el símil de la tragedia del Coyote en la que nunca puede atrapar al Correcaminos, para la historia tragicómica entre la Fiscalía y el empresario colombo español Carlos Mattos. La persecución del ente acusador, que no deja de despertar suspicacias por la evidente sobreactuación y la saña que trasluce, se ha revestido de todas clase de celadas y encerronas típicas de esta historieta en donde los más sofisticados recursos y los más ingeniosos resbaladeros en los que intentan hacer caer a Mattos le han salido a la Fiscalía, como se dice en el argot popular, con el tiro por la culata.

Para empezar, las acusaciones de haber manipulado medios informáticos con el fin de desviar el reparto de una demanda en contra del nuevo concesionario Hyundai, el controvertido empresario ecuatoriano Juan Eljure que en septiembre de 2015 le arrebató con argucias la representación comercial al colombiano, no resultó muy creíble para las autoridades españolas. Para ellas llegó un extraño pedido de extradición en el que se acusaba a un ciudadano español de delitos que en España no dan para cárcel intramural. En este episodio Mattos quedó triunfante porque se presentó ante la Audiencia Nacional de España y convenció a los magistrados de que en Colombia no tenía garantías. Para el Alto Tribunal quedó la impresión de que un ciudadano español estaba siendo víctima de una persecución política.

Los argumentos del juez que ordenaba la captura y la Fiscalía que tramitaba la extradición, resultaban desproporcionados y extralimitados en funciones para el abogado de Carlos Mattos en España, Javier Gómez de Liaño, el mismo penalista que logró que Gilberto Rodríguez Orejuela y Jorge Luis Ochoa no fueran extraditados a los Estados Unidos sino regresados a Colombia. Según este abogado español existe una afirmación clasista y política cuando el juez dice que Mattos “es un peligro para la sociedad porque es una persona que no respeta límites con tal de mantener su riqueza”. Esta tendencia a castigar la riqueza se evidenciaba al decir del juez que Mattos “Tiene un poder económico inmenso en un país pobre como Colombia. Por un lado, corrompe la justicia y por otro la obstruye”.

La Audiencia Nacional de España no consideró viable la extradición porque para ella Carlos Mattos es un ciudadano español con arraigo y con demostrada buena conducta.
Los colombianos y españoles pendientes del caso observan, con no poco asombro, cómo las trampas del Coyote Fiscalía, perfectamente diseñadas, terminan por funcionar a favor del correcaminos exmagnate de la Hyundai. No contaba la Fiscalía con que del lado de la defensa orientada por el penalista Iván Cancino, se ha logrado que, luego de una aspaventosa orden de captura con tarjeta roja de Interpol y una pomposa solicitud de extradición, un juez de garantías revocara la orden de captura porque no se respetó el debido proceso y no se tuvieron en cuenta todas las pruebas.

La Fiscalía como el coyote buscó una nueva estrategia soportada en una especie de justicia mediática con la ayuda de periodistas enemigos de Mattos, pero esto ha hecho que los jueces colombianos y los magistrados españoles hayan terminado por ver la persecución desmedida y los errores que han hecho que hayan sido cuatro las audiencias en las que el correcaminos Mattos se les ha escabullido por los propios yerros de la Fiscalía. El mismo Fiscal, Néstor Humberto Martínez, como en las películas, de alguna manera se pegó un tiro en un pie cuando se conoció que él mismo había sido el abogado de Mattos precisamente en el caso del litigio con el empresario ecuatoriano Juan Eljure.

Y como en la serie de dibujos animados cuantas más ganas de acelerar este caso tiene la Fiscalía, más errores comete. El ente acusador asistió a una audiencia donde los magistrados escucharían los argumentos de la defensa, pero esta logró mostrarle a la Audiencia Nacional de España que la diligencia era invalida porque el ente acusador no había aportado la revocatoria de un juez de garantías colombiano que invalidaría cualquier pedido de extradición o cualquier tarjeta roja porque no existía orden de captura.

Para colmo de males lo que seguía era un reinicio del proceso, pero la Fiscalía en una salida digna del coyote apareció con otro proceso, con otros testigos y con otros nuevos delitos. La citación a la audiencia de imputación de cargos en Bogotá, recibiría una declaración de Mattos vía virtual, pero el empresario no se presentó porque sus abogados le sugirieron que no asistiera al consulado de Colombia, ya que podía ser objeto de una captura en territorio colombiano. Como ciudadano español Mattos no debía ser citado al consulado de Colombia, pero las prisas de coyote Fiscalía nunca lo dejaron pensar en una sede judicial española, que resultara garante.

En caso de que Mattos no se presentara se declararía como persona ausente y se expediría una medida de aseguramiento en su contra. Con esta decisión, se tramitaría nuevamente su solicitud de extradición a Colombia, en donde debía responder ya no por los delitos de cohecho y acceso abusivo al sistema informático, sino por supuestamente haber entregado un dinero a una juez cuando esta ya había fallado a su favor sin ninguna presión. Pero como si la Fiscalía no aprendiera citó para este miércoles dos audiencias en dos juzgados distintos por delitos supuestamente cometidos en dos escenarios diferentes.

Este juego del Coyote y el correcaminos tiene una versión popular en un juego en Colombia que se llamaba “A que te cojo ratón! A que no gato ladrón” y el uno salía a perseguir al otro. El tire y afloje entre un Mattos que corre caminos más rápido y una Fiscalía que corre mucho pero torpemente ha sido adornado con episodios dignos de la persecución del coyote y de la habilidad del correcaminos para escapársele. Una de las primeras citaciones se suspendió porque el abogado penalista Jaime Bernal, como su defensor, anunció que el empresario presentó un ataque de depresión que le impidió asistir a la diligencia. Otra vez el astuto Correcaminos, no asistió a la tercera audiencia y el Juez 27 de control de garantías no consideró injustificada la ausencia de Carlos Mattos y no aceptó el pedido de declararlo contumacia.

Parte de la estrategia de la defensa está montada que no se le estarían brindado las garantías suficientes para respetar su debido proceso. Pero el Coyote planteó que el ente acusador le otorgaría plenas garantías para que se lleve a cabo el proceso. Debido a esto, la audiencia podría realizarse sin la presencia de Mattos. En otra ocasión su defensa señaló que Mattos no estaba en rebeldía, sino que se trataba de una persona de 71 años, con cáncer de próstata que no puede ser sometido a situaciones de estrés. Además, aseguró que no se agotaron los requerimientos para que el empresario fuera declarado en contumacia.

Lo cierto es que este miércoles el juez noveno de control de garantías de Bogotá se abstuvo de dictar medida de aseguramiento en centro carcelario contra el empresario colombo español, Carlos Mattos, acusado presuntamente de enviarle 100 millones de pesos a una jueza civil que dejó en firme las medidas cautelares que lo beneficiaron en un litigio. El funcionario judicial consideró que la solicitud de la medida presentada por la Fiscalía General era improcedente y señaló que está probado que la jueza 16 civil municipal de Bogotá, Ligia del Carmen Hernández no recibió ningún tipo de ofrecimiento económico cuando ratificó las medidas cautelares para la empresa Hyundai Colombia, en el pleito que tenía con el Grupo Eljuri de Ecuador para la distribución en el país de los vehículos de la marca coreana, no existe prueban alguna.

Razón por la que la defensa de Mattos en cabeza de Mildred Hartman y Luis Carlos Torregrosa emitieron un comunicado de prensa en el que precisan que, en este momento el señor Carlos Mattos no tiene orden de captura vigente en su contra. Su defensa ha argumentado y seguirá haciéndolo, que no se violó ley alguna por parte de su cliente. En el día de ayer un juez de garantías no sólo se abstuvo de imponer medida de aseguramiento en su contra, sino que además, afirmó que no existía inferencia razonable de autoría, esto no es otra cosa que la inexistencia de delito alguno.

Asi las cosas, la imagen de la Fiscalía comenzó a ser vista con recelo porque la defensa había logrado mostrar que el coyote ha usado trucos que se le devuelven y se ha rodado en sus propios aceites. Y al contrario cada vez más han dejado fortalecido y airoso al empresario colombo español. Ahora el Coyote se replegará para inventarse una nueva forma de atraparlo pero los escurridizos movimientos de este correcaminos, han dejado a un Mattos libre y sin delito alguno. Esperemos el próximo capítulo.

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